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ECHANDO DE MENOS

Porque ante la ausencia prolongada y repentina como la que ocasiona la muerte de un ser querido, aparece resiliente la expresión “echar de menos”.

Y cuando esta se instala de forma recurrente en el sentir de la vida, duele.

Echas de menos su sonrisa, sus miradas, su ternura, sus expresiones, sus consejos, su morriña, sus reproches.
Echas de menos la relación de vinculación que habías construido durante años y que os unía para siempre.
Una relación emocional a partir de la cual, si se trata de los padres, te construyes y te estructuras. Suponen y son tus raíces y suponen y son tus referentes relacionales y emocionales, sobre todo, en los momentos de la vida en los que tu pasas a ser madre, en mi caso; madre o padre, según sea el caso.
Cuando echas de menos sientes dolor, el dolor de la pérdida de lo que te daba el otro/otra y que ahora, ya no está.
Es un dolor sordo, opaco, vibrante. Nada parecido al dolor físico, nada parecido al dolor por la pérdida del trabajo, la pérdida económica o la pérdida de salud.
Aqui aparece, entonces, la función sanadora, calmante y balsámica de los recuerdos. Qué haríamos sin ellos !!! qué haríamos sin la historia vivida con aquella persona, sin la mochila de vida que hemos ido labrando, llenando, construyendo y gozando.
Benditos recuerdos que nos satisfacen los vacíos existenciales, que los podemos volver y re-volver a re-cordar, a vivir, a disfrutar, a ensalzar, a brindar y algunos de ellos, los menos, a olvidar. Pero los recuerdos son para que nos sigan hablando de nuestra historia de vida con aquella persona. Del paso, la huella, la impronta que aquella persona nos ha dejado y no olvidemos, de la huella, impronta y legado que dejamos nosotros en aquella persona.
Fuese nuestra madre, padre, pareja, marido, hermano o amigo el que se ha ido, se fué modificado y altamente enriquecido por nuestra presencia, nuestro amor, nuestro cariño, nuestro cuidado hacia él o ella y se fué ensalzado por nuestra mirada y nuestro respeto.
También esto lo “echamos de menos”; echamos de menos cómo nos construíamos en el otro y a partir del otro.

Cómo nos proyectávamos en él o en ella y cómo su mirada, su dedicación y su respeto hacia nosotros, nos significaba y nos volvía a re-significar.
Ai ! cuánto se echa de menos con la muerte física de un ser querido. y hago este matiz, porque en nosotros sigue manifestandose el legado de esta persona querida y a través nuestro sigue viviendo y manifestándose esta persona amada.
Así que, honrándola y respentándola le seguimos dando un lugar entre nosotros.

Feliz domingo !!

Barcelona, 22 febrero 2026

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